Ganancia de Aprendizaje

Ganancia de Aprendizaje

Por Rafael Beltrán Ferrer

Cúpula Capilla Sixtina, Basílica de Santa María la Mayor, Roma.

Según Richard E. Mayer [1], “El aprendizaje es el cambio relativamente permanente en el conocimiento de una persona o comportamiento debido a la experiencia. Esta definición tiene tres componentes: i) la duración del cambio es a largo plazo y no a corto plazo; ii) el locus del cambio es el contenido y la estructura del conocimiento en la memoria o el comportamiento del aprendiz; iii) la causa del cambio es la experiencia del aprendiz en el medio ambiente en lugar de la fatiga, la motivación, las drogas, condición física o fisiológica intervención”.

La “Ganancia de aprendizaje” es un indicador de gestión de desempeño asociados a factores humanos (IDAH) que se define como “la aplicación de nuevo conocimiento para generar un cambio de mejora/transformación significativa (por ejemplo: mayor al 30%) en la forma cómo se hacen, cómo se relacionan y cómo logran los resultados”. 30% mas rápido, 30% de mejor calidad, 30% diferente (diferenciadora) o 30% menos costoso.

Este año hemos consolidado conocimiento que clasificamos como clave para desarrollar y sostener otros conocimientos de mayor complejidad y sobre todo, clave para afrontar cambios en la forma de gestionar recursos y mas específicamente la gestión del talento.

Este final de año, en resumen, quiero “decirles” “en positivo” y con profundo “agradecimiento” a todos los que formaron parte de este conocimiento (aun en desarrollo) en las siguientes 5 prácticas:

  1. El valor de pensar en positivo. Tarea difícil de lograr, que necesita de un entrenamiento arduo para lograr “domesticar el cerebro” y convertir en un hábito, el generar sólo pensamientos positivos. Los pensamientos y especialmente nuestro lenguaje, hacen y transforman nuestra realidad y la de los que nos rodean. Pensar y hablar en positivo es responsabilidad individual, así como, en influir en las comunidades a las que pertenecemos, para que se piense y se hable en positivo. Necesitamos desarrollar competencias claves que faciliten el proceso para generar pensamientos y lenguaje positivo. Competencias como la resiliencia, el manejo inteligente de las emociones, el aprendizaje (auto-aprendizaje) rápido, la empatía y asertividad en la comunicación, el liderazgo “afectivo” para empoderar y comprometer a otros y la recursividad para resolver problemas utilizando el trabajo en equipo.
  2. La magia del perdón, del arrepentimiento y sobre todo del agradecimiento. Si “domesticar” nuestro cerebro animal es una tarea difícil, mas difícil es hacerse consiente que el alimento real de tu “SER” está en perdonar y agradecer. Y que la tarea mas importante para lograrlo es reconocer tus errores de forma efectiva (oportuna y completa). Perdonar de verdad, es sacar de nuestro sistema endocrino emociones negativas. Perdonamos para ser LIBRES de tener pensamientos positivos. La clave no es olvidar cognitivamente, perdonar es lograr que el corazón “Olvide”. Arrepentirse, pedir perdón y agradecer es la única vía para lograr que nuestro corazón se deslastre de huellas y heridas que evocan emociones que terminan enfermándonos y muriendo en infelicidad.
  3. La urgencia de actuar ecológicamente. El tiempo se lo come la indolencia de la mayoría que compra, usa y desecha plásticos, mal gasta papel vegetal y usa indiscriminadamente el agua. No basta con reciclar, hay que hacer cambios de hábitos profundos. El futuro de la calidad de vida de nuestros hijos y nietos depende de ello. Actuar ecológicamente es: (i) compensar el daño. Si se gasta papel hay que sembrar los árboles equivalentes. Un cálculo sencillo es el siguiente: un árbol de 3 años sirve para producir 16 resmas de papel. Para una oficina de 16 personas, en promedio gastan 320 resmas de papel, es decir, 20 resmas por persona al año equivalen a que cada persona debe plantar 2 árboles cada año. Otra práctica es tomar conciencia en el uso del agua al ducharnos, limpiar los dientes, al lavar los platos y la ropa. Otra práctica es (ii) evitar la contaminación, es decir, no comprar y utilizar plásticos. Sustituir la compra por vidrio y papel reciclado. Una tercera práctica es la mas importante (iii) educar a los niños y jóvenes en todas las prácticas anteriores.
  4. Convertirnos en verdaderos Ciudadanos. La meta es ser ciudadano del mundo consciente de nuestra realidad ecológica, de las diferencias cada vez mas profundas sociales, económicas y sobre todo humanas. Formamos y dependemos de comunidades que necesitan actuar y hacer respetar los valores humanos como el respeto a la libertad colectiva e individual con normas (no al libertinaje), al respeto a los mayores y mas sin son ancianos, al respeto por la vida y por el derecho a vivir con calidad de vida, respeto al pensamiento y al acceso al conocimiento y al respeto mas necesitado a la familia, a la comunidad vecinal, a la sociedad y al mundo. Convivimos en un mundo que necesita mejores ciudadanos del mundo.
  5. Y por último, aunque de igual importancia, es el poder del “DAR”. La capacidad cognitiva, fisiológica y espiritual que conseguimos cuando “DAMOS”, no se consigue de otra forma. DAR sin esperar recibir, sin complejos, con sinceridad y sin evaluar (categorizar) lo que damos y a quién se lo damos. DAR con el único objetivo de hacer feliz o hacer mejor a otro, es obtener el mayor tesoro que un ser humano puede tener. Hacer de nuestro trabajo una plataforma para DAR, enseñando, es la mejor forma de ser recordado positivamente y nos hace ser inmortales.

[1] Learning in Encyclopedia of Educational Research


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